lunes, 29 de abril de 2013


Cómo recuperar más rápido una lesión deportiva

Posted by  at 27 noviembre, at 06 : 12 AMPrint
Como salir antes de una lesión deportiva en www.deporteysaludfisica.com
Si hay algo que los deportistas tememos por encima de todas las cosas es estar lesionados. Un pobre o nulo calentamiento, un accidente fortuito, un exceso de entrenamiento, una mala práctica del ejercicio… son variadas y distintas las causas que nos pueden llevar a tener una lesión deportiva.
En este artículo me gustaría enseñarte el mejor truco que conozco para salir con seguridad y con éxito de unalesión deportiva. Para ello, vamos a dividir las lesiones deportivas en dos.:
En graves y en leves.
Las lesiones deportivas graves son aquellas que te obligan a estar parado.
-Roturas de huesos
-Dislocaciones
-Desgarro muscular
-Dolores fuertes en articulaciones (rodillas, hombros…)
Con estas casi no vamos a tener problemas en la recuperación ya que ellas nos obligan a parar. Solamente tenemos que dejar pasar el tiempo y nuestro organismo se encargará de regenerar y recuperar la zona lesionada.
Las lesiones deportivas leves son aquellas que casi todos hemos pasado y no le damos apenas importancia.
-Leves tendinitis
-Pequeñas torceduras de tobillos, rodillas…
-Leves dolores en los hombros (manquitos rotadores)
-Pequeños pinchazos en la espalda
-Pinchazos en los gemelos, tendón de Aquiles, rodillas…
Y un largo sin fin de lesiones que debido a nuestras ganas de hacer deporte, no les hacemos ni caso y que muchas de ellas se van agravando cada vez más con el paso de las semanas, meses o años.
Pues bien, te diré el mejor truco para recuperar más rápidos estas leves lesiones deportivas.
Es tan sencillo como PARAR la activad deportiva.
Sí, no tiene otro misterio. Cuando tengas una leve molestia, PARA, deja de entrenar por un tiempo.
Es típico ver a deportistas que se quejan de pequeños dolores a los que no les dan importancia y  que con el tiempo se convierten en tendinitis  y con más tiempo se convierte en una lesión crónica.
¿Vale la pena sacrificar el resto de nuestra vida deportiva por no parar 15 días?
Cuando hay una lesión, hay que parar. Tenemos que escuchar a nuestro cuerpo y traducir aquellas sensaciones y mensajes que nos está transmitiendo. Si nos está diciendo que le duele una pierna, no le pongas una plantilla al pie para seguir corriendo. Si te está diciendo que le duele un hombro, no te eches crema calentadora para seguir levantando pesas en el gimnasio, si te está diciendo que le duele la rodilla, no cambies a terreno más blando para seguir corriendo.
SENCILLAMENTE PARA
Y si no paras, no pienses que el uso del electroestimulador para quitar dolores, la acupuntura, los calmantes, los antiinflamatorios…  van a ser sucursales de Lourdes o de Fátima, que solamente por ponerte elelectroestimulador o por tomar la pastilla, vas a salir de la lesión sin detener tu ritmo de entrenamiento.

EL MILAGRO QUE BUSCAS

De poco servirá la electroestimulación para recuperar una zona lesionada o tomar el antiinflamatorio si horas más tardes vuelves a cargar esos músculos, tendones o articulaciones doloridas.
Tenemos ese problema los deportistas recreativos. Sentimos un dolor y seguimos, seguimos y seguimos haciendo deporte con la esperanza de que por sí sólo ese dolor desaparezca. Mi querido amig@, si tienes un dolor en alguna parte de tu cuerpo al hacer ejercicio, es porque hay algo que estás haciendo mal. Si has averiguado cuál es el motivo y lo has corregido (por ejemplo unos zapatos nuevos que te hacían pisar mal, o una mala colocación de las manos a la hora de levantar pesas, o una incorrecta posición del sillín) entonces corrige aquello que te estaba haciendo mal y sigue realizando ejercicio pero con una intensidad suave y SIN QUE TENGAS MOLESTIAS, hasta que notes mejoría y no haya ningún tipo de dolor.
Y si tienes una lesión pequeña provocada por sobrecarga, exceso de entrenamiento, mal calentamiento… en definitiva, si tienes una molestia que no acaba de desaparecer y que día a día parece que sigue ahí o que va a más, tienes que parar. Un pequeño pinchazo sin importancia en según qué parte se puede convertir en un dolor crónico o una lesión para toda la vida.
Si realmente nuestra pasión es el deporte, no la estropeemos por una lesión deportiva a la que no hacemos caso. Cuando nuestro cuerpo se queja, es por algo. Escuchémoslo.
Todas las lesiones por mínimas que sean o parezcan, necesitan un tiempo para sanar. Cuando estés lesionado, para y recupérate. Vale la pena invertir ese tiempo en tu futuro.

LESIONES DEPORTIVAS MAS COMUNES


n primer lugar la prevención

¿Te preocupa lesionarte mientras haces deporte? No le des demasiadas vueltas al tema. Piensa en el hecho de evitar posibles lesiones como una regla del juego más —con el valor añadido de que esta regla es la que te impedirá hacerte daño. La mejor forma de enfocar el tema de las lesiones deportivas es evitarlas en primer lugar. La prevención abarca desde conocer las reglas del juego hasta utilizar el equipo adecuado, pasando por jugar de forma segura.
Pero resulta que has jugado con tu equipo siguiendo las reglas del juego, jugando de forma segura y utilizando el equipo adecuado pero, aún y todo, te has lesionado. No te preocupes, no es el fin del mundo —solo el principio de tu proceso de curación. Sigue leyendo para saber en qué consiste ese proceso y cómo debes reaccionar ante una lesión deportiva.

¿Qué es una lesión deportiva?

Las lesiones deportivas son lesiones que se suelen producir mientras se practica un deporte organizado, sea en una competición, una sesión de entrenamiento u otra actividad física organizada. En los jóvenes este tipo de lesiones ocurren por diversas razones, incluyendo un entrenamiento incorrecto, llevar un calzado deportivo inadecuado, no llevar el quipo de protección necesario y el rápido crecimiento que se experimenta durante la pubertad.
Hay dos grandes categorías generales de lesiones deportivas. La primera es la de las lesiones traumáticas agudas. Suelen producirse a raíz de un solo golpe o de la aplicación de una fuerza aislada —como ser objeto de una mala entrada en un partido de fútbol. Las lesiones traumáticas agudas incluyen las siguientes:
  • fracturas — grietas o rotura totales o parciales de tejido óseo
  • magulladuras, contusiones en terminología médica —provocadas por golpes directos, que pueden cursar con inflamación y sangrado en el interior de los músculos y otros tejidos corporales
  • distensiones — estiramientos o desgarros en un músculo o tendón, el extremo estrecho y resistente de un músculo que lo conecta con el hueso
  • esguinces — estiramientos o desgarros de ligamentos, el tejido que refuerza y da estabilidad a la articulaciones, conectando huesos y cartílagos
  • abrasiones — raspaduras
  • laceraciones — cortes en la piel que suelen ser lo bastante profundos como para requerir puntos o grapas
La segunda categoría de lesiones deportivas es la de lesiones por sobrecarga o de tipo crónico. Son lesiones que se desarrollan durante un período de tiempo más o menos prolongado. Las lesiones crónicas suelen estar provocadas por movimientos repetitivos, como los implicados en correr, lanzar cosas por encima de la cabeza o sacar en el tenis. Incluyen las siguientes:
  • fracturas por sobrecarga — pequeñas grietas en la superficie del hueso a menudo provocadas por una sobrecarga repetitiva (por ejemplo, en los pies de un jugador de baloncesto que salta constantemente en la pista)
  • tendinitis — inflamación de un tendón provocada por su uso repetitivo
  • epifisitis o apofisitis — lesiones por sobrecarga en elcartílago de crecimiento (es decir, el lugar a partir del cual el hueso puede crecer en longitud durante la infancia y adolescencia), como las que se producen en la enfermedad de Osgood-Schlatter
A menudo se concede menos importancia a las lesiones crónicas que a las agudas. Tal vez te sientas tentado a ignorar ese dolor sordo que tienes en la muñeca o en la rodilla, pero recuerda siempre que solo porque una lesión no sea espectacular no significa que carezca de importancia o que vaya a curarse sola. Si no se trata, lo más probable es que una lesión crónica empeorecon el tiempo.

domingo, 28 de abril de 2013


Hernia discal y Protrusión Discal

Anatomía

La columna vertebral está formada por siete vértebras cervicales, doce torácicas, cinco lumbares, cinco sacras (que habitualmente están soldadas) y el coxis.
Estas vértebras se articulan entre sí a través de las carillas articulares y del disco intervertebral, formando entre todas ellas un tubo que alberga en su interior la médula espinal y que permite la entrada y salida de los nervios periféricos.
Cuando está en buenas condiciones (sin patología), dicho tubo presenta un diámetro uniforme, a pesar de que el individuo esté en movimiento.
Cuando en los segmentos móviles aparece una patología (artrosis de carillas articulares, protrusiones o hernias discales), surge un movimiento de inestabilidad entre dos vértebras que es el causante fundamental del dolor de espalda.
Pero ¿en qué consiste la protrusión y hernia discal?
Para poder explicarlo es necesario conocer la estructura básica del disco.
El disco intervertebral es una estructura situada entre dos vértebras adyacentes a nivel tanto cervical como dorsal y lumbar.
Está compuesto por dos partes. Una parte central gelatinosa denominada “núcleo pulposo”, rodeado de una estructura fibrosa denominado “anillo fibroso”.
Su función es amortiguar las cargas y estabilizar el movimiento entre dos vértebras.
Deshidratación, protrusión y hernia discal
Este disco sometido a tensiones repetidas a lo largo del tiempo puede sufrir una degeneración de las fibras (anillo fibroso) que rodean el núcleo pulposo permitiendo una deshidratación de las estructuras así como pequeños desgarros denominados fisuras discales.
Si la situación traumática se mantiene, aparece una deformación de las fibras.
La protrusión se constata cuando el núcleo pulposo se mueve de forma permanente contra el anillo fibroso debido al impacto exterior de las vértebras sobre el mismo.
Se habla de hernia discal cuando el anillo llega a romperse y parte del núcleo pulposo se sale.
Protrusón del núcleo pulposo
1.- Protrusión del núcleo pulposo contra el anillo fribroso. 2.- Médula espinal
Hernia discal
Hernia discal (rojo). El núcleo pulposo ha penetrado el anillo fibros fibroso y está ejerciendo presión sobre la raíz raíz nerviosa.
Fisura del anilloProtrusión del núcleo pulposoHernia discal

Patología

Estas alteraciones a nivel del disco se traducen en el paciente que las sufre de dos maneras distintas.
  1. Inestabilidad vertebral: El disco dañado ya no es capaz de mantener las necesidades básicas de estabilidad, y provoca dolor. En consecuencia, el paciente tiende a evitar el movimiento, lo cual conlleva una atrofia muscular de la zona agravando el cuadro doloroso. 
  2. Afectación neurológica: El prolapso del disco (tanto en la hernia discal como en la protrusión) puede contactar con la médula espinal o con la salida de la raíz nerviosa provocando una afectación neurológica (braquialgia o lumbociática, según el nervio afectado).

Tratamiento

  • Potenciación muscular: Hemos visto que la causa de dolor de la fisura, protrusión y hernia discal radica en la inestabilidad intervertebral. Si se fortalecen los músculos intervertebrales, se estabiliza el segmento intervertebral (aunque no mejore la patología discal). Con ello, se logra, en la mayor parte de los pacientes, la desaparición del dolor y una mejora de su calidad de vida.
    La Potenciación Muscular Selectiva (PMS®) ha demostrado ser segura y eficaz en el tratamiento de estas patologías.
  • Tratamientos pasivos: El masaje, la electroterapia (ultrasonidos, interferenciales) son utilizados para la disminución de los síntomas.
  • Tratamiento quirúrgico: Está justificado ante un proceso neurológico en progresión (p.e. ciatalgia en la que incrementan el dolor y la impotencia funcional de forma progresiva) o en aquellos casos en los que los métodos conservadores no mejoran la sintomatología en un plazo prudencial.
    La cirugía no es la única opción, y en los casos en que es necesaria debe ir precedida y/o seguida de la Potenciación Muscular Selectiva (PMS®) para obtener resultados óptimos a largo plazo.

Rotura del Tendón de Aquiles


El Aquiles es el tendón conjunto de los músculos gemelos y sóleo. Es un potente y largo tendón sobre el que se ha vertido mucha literatura y miles de citas cotidianas por su referencia en la épica griega. musculatura pierna posterior tendon aquilesExiste una cierta confusión de términos cuando se habla del "talón de Aquiles" que es una expresión mucho más literaria. Estamos hablando de lo mismo pero de forma inapropiada. El talón es la zona de apoyo posterior del pie que corresponde al calcáneo y su envoltura grasa. Desde el calcáneo parte el tendón hacia la pierna. Si el flechazo lo recibió Aquiles sobre el tendón, debiéramos hablar siempre de "tendón de Aquiles" pero dejaremos la incorrección anatómica en beneficio de la literaria que, al fin y al cabo, le ha prestado tanta notoriedad a través de la Historia.
Puede ser completa o incompleta, con gran dificultad en ocasiones para diferenciar una u otra forma. En los deportistas jóvenes no es una lesión frecuente aunque sí bien conocida y estudiada. Se produce con mayor frecuencia en adultos mayores de 30 años en los que las condiciones de vascularización del tendón no son óptimas.
musculatura pierna posterior tendon aquilesEn los jóvenes puede ocurrir por varios motivos, casi todos ellos basados en condiciones predisponentes como una desviación anatómica de los ejes del tobillo que esté provocando una tracción anormal, malos gestos técnicos repetidos o por la aplicación de corticoides.
La causa traumática más común es la contracción brusca del tendón. Hay que tener en cuenta que el Aquiles es un tendón biarticular; une rodilla y tobillo en un movimiento sincronizado que exige la relajación en un extremo cuando lo contraemos en el otro. Su misión de impulso durante la marcha o el salto, utiliza un punto de apoyo en las cabezas de los metatarsianos, una flexión plantar del pie y una extensión de la rodilla. Los movimientos sincronizados de este mecanismo pueden alterarse por una descoordinación motora y provocar una tensión brusca que llegue a romper el tendón.
De forma general, el tendón se rompe porque le exigimos una contracción más allá de sus límites de elasticidad, porque realizamos una flexión dorsal del pie muy brusca con la rodilla estirada o porque estiramos la rodilla cuando el pie está en esa flexión dorsal.
musculatura pierna posterior rotura tendon aquilesEl tendón suele romperse en la zona de peor vascularización, entre 2 y 6 cms. por encima de su inserción en el calcáneo, en el punto en el que la vascularización es más pobre. Su irrigación procede fundamentalmente de la fascia que lo cubre pero es menor precisamente en ese punto que sufrirá más que el resto del tendón con los traumatismos directos o indirectos.
En algunos deportes existe un mecanismo propio de rotura. En el esquí, por ejemplo, la bota puede estar produciendo una isquemia por compresión; el estiramiento brusco con flexión dorsal del pie provocará la rotura. En el rugby ocurre cuando un jugador está empujando contra el bloqueador y le cae otro jugador sobre la pantorrilla.

Síntomas y signos


En el momento de la rotura se produce un chasquido audible, con dolor no muy intenso que permite al deportista girarse para averiguar la causa de su traumatismo, e impotencia funcional, tampoco excesiva porque se puede mantener la marcha, con cierta cojera, desplazando el punto de apoyo de las cabezas de los metas a los primeros dedos, utilizando los flexores. Esta falta de gravedad en las manifestaciones clínicas hace que en ocasiones no llegue a diagnosticarse una rotura completa.
rotura tendon aquiles discontinuidad valleEn el examen médico podrá apreciarse a la palpación una falta de continuidad del tendón. En la observación desde atrás, el tendón roto es más fino que el del otro lado. Si se tarda en acudir al médico, es posible que el tendón no presente discontinuidad porque puede haberse rellenado con un hematoma.
El paciente no podrá caminar normalmente. Será imposible que lo haga utilizando los apoyos habituales sobre las cabezas de los metatarsianos y presentará una cojera.
rotura tendon aquiles exploracion pellizco thompson simmondsEl signo de exploración más específico, signo del pellizco, signo de Thompson o signo de Simmonds, consiste en una compresión de la masa gemelar con el paciente tumbado boca abajo en una mesa de la que cuelga el pie. También puede hacerse apoyando la rodilla sobre una silla y dejando el pie fuera. Normalmente, debido a la compresión de los gemelos, el pie realiza una flexión dorsal. Si el tendón está roto, no lo hace.

Tratamiento


Existe actualmente una gran controversia en la decisión de la pauta de tratamiento más adecuada. Muchos médicos opinan que es mejor no intervenir, sobre todo en personas mayores, y dejar que la reparación biológica, facilitada por una inmovilización escayolada, consiga una cicatrización natural.
El tratamiento conservador tiene una ventaja fundamental: evitar los riesgos inherentes a la cirugía. Despierta, sin embargo, la sospecha de que muchos profesionales tienden cada vez más al tratamiento conservador y no siempre por causas estrictamente médicas. Los servicios de urgencias suelen estar sobresaturados y el traumatólogo de guardia, agotado. En la duda, optan por el tratamiento conservador.
pierna rotura tendon aquilesEn nuestra opinión, si hay rotura completa del tendón y no hay causas que lo contraindiquen, el tratamiento de elección debe ser quirúrgico. En el caso del profesional del deporte, es necesariamente quirúrgico. Creemos que la escayola durante varias semanas, la inmovilización parcial y el proceso de rehabilitación conllevan períodos de tratamiento excesivamente largos, llenos de incomodidades y no exentos de riesgos. Además, siempre en nuestra opinión, no puede compararse el resultado del tratamiento quirúrgico, aproximando bordes, afianzando la unión de los cabos rotos y aplicando factores de crecimiento, con el obtenido por simple inmovilización.
pierna rotura tendon aquilesHemos de procurar abordar el problema cuanto antes. El pronóstico es mejor si suturamos tejidos frescos. La técnica es conceptualmente simple. Se trata de limpiar el foco de restos de tejidos esfacelados para poder reconstruir la forma anatómica del tendón con tejidos que tengan posibilidades de pervivencia.

pierna rotura tendon aquilesCada cirujano aplica variantes personales. Por ejemplo, abrir la fascia del sóleo longitudinalmente antes de empezar la reconstrucción. Es una medida muy prudente que facilita después la sutura de la piel, dejando espacio para empujar el tendón hacia adentro. Si no la abrimos, puede que tengamos dificultades de cierre. Hay que tener en cuenta que la inflamación y el edema provocan un aumento del volumen propio del tendón.

pierna rotura tendon aquilesPersonalmente, recomendamos recomponer la estructura con puntos sueltos y después afianzar y compactar todo el tendón con puntos entrelazados en una sutura tipo Bunnel con hilos sujetos al calcáneo con anclajes metálicos tipo super-Revo, Mitteck, etc.

Finalmente aplicamos una gruesa capa de factores de crecimiento en estado sólido y la cubrimos con el paratendón, pierna rotura tendon aquilestejido subcutáneo y piel.

Mantenemos una inmovilización fija sin apoyo durante tres semanas y una ortesis con apoyo del pie otras tres. Al principio colocamos unas taloneras para conservar un leve equino. Cuando, una vez iniciada la rehabilitación, llegamos sin dificultad a los 90º de flexión dorsal del pie, retiramos las taloneras.
pierna rotura tendon aquiles inmovilizacionPor muy buen aspecto que tenga el tendón y por muy buenas que sean las sensaciones del paciente, no autorizamos la carrera hasta pasados, al menos, tres meses. No hay un período estándar. Hemos de esperar a que la impresión clínica y las imágenes de ecografía o de resonancia sean adecuadas.
Durante mucho tiempo, antes y después de comenzar la carrera, es importante conseguir un arco de movimiento amplio al que lleguemos de forma sencilla, sin forzar la movilidad. Una cosa es que consigamos una buena movilidad y otra que nos quedemos a la mitad en gestos habituales y que en cada paso estemos forzando los límites de movilidad.
Debemos insistir para que el deportista realice tablas de estiramiento previas y posteriores al ejercicio y que practique ejercicios de propiocepción que serán muy útiles en el futuro para controlar la postura corporal, sus cambios y procurar una adaptación rápida a los mismos. Recomendamos nuestro Pielaster que, además de ser producto de la casa, creemos constituye la herramienta más sencilla y útil para el entrenamiento de la sensibilidad propioceptiva de piernas y pies. Toda la información puede ser consultada en el apartado dedicado al Pielaster.
Publicamos con el presente artículo la serie fotográfica, en orden cronológico de gestos operatorios, de una intervención por rotura de tendón de Aquiles en un deportista de alto nivel al que se aplicaron factores de crecimiento. 

sábado, 27 de abril de 2013


Aprende a estirar los aductores

Los aductores pueden desequilibrar las fuerzas de tus piernas. Son los encargados de estabilizar las rodillas, el eje fundamental de cualquier corredor. Si tenemos una musculatura sana, nada podrá impedir que cumplamos nuestros objetivos.

Si tus aductores (músculos de la parte interna del muslo) son incapaces de realizar su trabajo con eficacia (ayudar a estabilizar la rodilla durante el movimiento de la carrera), tendrás que recurrir a los isquiotibiales para suplir su debilidad, lo que supone un mayor riesgo de lesión para estos últimos. Mientras que algunos corredores descuidan los estiramientos de sus aductores, otros tienen el problema contrario y realizan ejercicios que pueden sobreestirarlos (ilustración de la derecha), lo que incrementa el riesgo de distensión muscular. Nosotros recomendamos en su lugar el método activo-aislado, que es una forma más suave de estirar los aductores.

- Túmbate de espaldas con ambas piernas estiradas por completo.
- Ata el pie con una cuerda y pásala por el interior del tobillo. Coge los extremos de la cuerda y llévalos por el lateral de la pierna.
- Bloquea la rodilla y contrae los músculos laterales del muslo para llevar la pierna izquierda y el talón en sentido lateral.
- Mantén la tensión sobre la cuerda. No tires de la pierna en esa posición, pues irritarías la ingle.
- Mantén la posición uno o dos segundos. Haz una serie de 10 repeticiones con cada lado.
A SABER…
Hay varios músculos que cruzan sobre la cadera (flexores de la cadera), que se contraen después de permanecer un tiempo sentado. Después de las tensiones a las que se someten en una carrera, no es de extrañar que esta zona te duela cuando llevas un tiempo conduciendo. Cuanto mayor sea la distancia que hayas corrido y conducido, el problema empeorará. Si ocurre con carreras cortas, los estiramientos de después de la carrera podrían resolver tu problema. Si has viajado para correr una prueba más larga y has pasado allí la noche, haz estiramientos y después date un baño helado. Si te acompaña algún amigo que no corra, puede conducir él. Otra opción es flexionar los cuádriceps mientras conduces puede aumentar el flujo sanguíneo a las piernas y a la zona de la cadera, lo que alivia el dolor. Si colocas un cojín en el asiento también puedes aliviar la presión sobre la pelvis. Además, aprovecha las paradas para descasar y sal para estirar periódicamente.
APRENDE A ESCUCHAR LOS MENSAJES DE TU CUERPO
-NUDOS Las fibras musculares se han desgarrado y se han realineado en pequeños grupos. Un automasaje permite reorganizarlas.
- ESPASMO Se trata de un calambre caracterizado por “ondas” de contracción. Activa el músculo opuesto y estira el músculo contracturado.
- TENSIÓN El músculo está irritado, lo que reduce el flujo sanguíneo. La causa puede ser física o emocional. Relaja tu cuerpo y tu mente.
- CALAMBRE El músculo se “cortocircuita”, en una descarga de impulsos rápidos y continuos, debido a la intensa fatiga. Estira, aplica hielo y haz reposo.

QUE ES LA PUBALGIA ?


 es un dolor localizado a nivel del pubis, con irradiación hacia zonas cercanas de las ingles o del bajo abdomen. Normalmente se trata de un síntoma de una osteopatía del pubis. Como es más frecuente en deportistas nos referiremos a este problema en el deporte.
¿Cuáles son los síntomas de la pubalgia?
Los síntomas de la pubialgia pueden diferir entre unos deportistas y otros, se caracteriza por doloren distintos niveles de la cintura pélvica en relación con la practica deportiva, dolor a nivel de laregión inguinal (pubialgia baja), en otras ocasiones el dolor afecta al anillo inguinal (pubialgia alta), pudiendo aparecer molestias a los dos niveles en incluso a nivel lumbar.
Clásicamente se describen cuatro grados o estadios evolutivos:
  1. el dolor aparece después de un partido o entrenamiento, o después de ejercicio intenso
  2. el dolor aparece durante el partido /ejercicio
  3. el dolor aparece al comenzar la actividad física e impide la realización de la misma
  4. el dolor se desencadena en reposo o a mínimos movimientos.
La gravedad de la lesión va desde el estadio 1 al 4.

¿Por qué aparece la pubalgia? Causas
Es el fútbol el deporte en el que más se da esta lesión, debido sobre todo a la repetición del movimiento de golpeo de balón con el empeine. Entre otras causas se encuentran el sobreentrenamiento, la calidad del piso (muy pesado o resbaladizo) o la anatomía patológica en los miembros inferiores (acortamiento de los mismos), en la pared abdominal y en el trayecto inguinal.
¿Cuál es el tratamiento de la pubalgia?
Si se han comenzado a observar síntomas que no remiten pasaríamos a aplicar el tratamiento de la osteopatía en fase incipiente, que consiste en un reposo de una o dos semanas con relajantes musculares, electroterapia a dosis antiinflamatorias y masaje transversal de la zona, descargando antes los músculos cercanos.
No es aconsejable el amasado digital sobre la lesión. Si todo esto no es suficiente se recurrirá a las infiltraciones, empezando con orgoteína y solo en último extremo emplear corticoides.
En cuanto notemos mejoría se debe comenzar un programa de ejercicios para rehabilitar la zona, y paulatinamente y bajo estricto control médico reiniciamos la actividad deportiva, teniendo la precaución de evitar cambios bruscos de dirección.
Si ha llegado a esta fase crónica deberá pasarse por el quirófano, donde le descargarán los músculos aductores (aductor largo y recto interno) con desinserción y le realizarán unas perforaciones en el hueso, todo ello con la intención de igualar las fuerzas del recto anterior del abdomen con la de los aductores, aliviando así la excesiva presión que sobre el pubis ejercían estos últimos músculos.
Aunque parezca complicada, la operación tiene buen pronóstico y a la vuelta de un mes y medio, tras la correspondiente rehabilitación, el problema quede solucionado para hacer deporte normalmente.
Prevención ¿Cómo evitar la pubalgia?
Los ejercicios de fortalecimiento de aductores y abdominales son la mejor prevención, aunque si los primeros están menos desarrollados conviene que se le dedique más tiempo.
De la misma forma deben realizarse los estiramientos correspondientes.